ROMANCES DE ALLÁ Y DE ACÁ, IV (1990)

Son doce los temas incluidos en este trabajo, cuarto de la colección «Romances de Allá y de Acá» (pincha aquí para acceder a la información previa), interpretados a partes iguales entre Joaquín Díaz y el venezolano Iván Pérez Rossi. Los seis de este último se graban en el estudio Le Garage (Caracas, Venezuela), con Jorge Chávez como técnico de sonido. A nivel instrumental intervienen, además de Pérez Rossi (voz, cuatro venezolano y percusión), Saúl Vera (bandola oriental, bandola llanera y bandolín), José Martínez (maracas) y el ya mencionado Jorge Chávez (guitarra).

Los seis temas interpretados por nuestro protagonista se graban en los estudios Talback de Madrid, con Emilio Muñoz y Eva Laspiur como técnicos de sonido. Joaquín Díaz aporta voz, guitarra y teclado, Michel Lacomba bajo, y Elena Casuso y Sonia de la Fuente voces.

El trabajo es producido y editado por Fonomusic en 1990. Incluimos a continuación un fragmento del texto escrito por Efraín Subero, ubicado en la contraportada del vinilo:

¿Cuál es el aporte del romancero venezolano al romancero hispánico?; o, por mejor decir, ¿qué los diferencia?

El cancionero nuestro, en relación con el romance, pudiera parecer contradictorio; porque, por un lado conserva , y por el otro transforma. Así, en los diversos repertorios se insertan romances con versiones fieles a su origen; pero, por otro lado, es mucho más frecuente la selección fragmentaria que ya fue señalada en su tiempo por el sabio Menéndez Pidal.

No obstante, estos fragmentos de romances no perduran en forma aislada. Por lo general encajan en una estructura diferente dando lugar a un fenómeno de heterometría por cuanto mantienen la asonancia en versos pares mientras el resto del corpus -a menudo el corrío venezolano- mantiene consonancia monorrima en los mismos pares.

A estos fragmentos de romances los mantiene el canto. Pero tampoco se trata de una melodía invariable. Todo lo contrario. Los romances se cantan -casi siempre en forma inadvertida- en toda la variada gama del cancionero venezolano. Trozos de romances pueden cantarse con melodía y ritmo de galerón, de gaita margariteña, de folía, de joropo y aún en expresiones mixtas, músico-teatrales como La parranda de San Pedro.

En estos casos la conservación se mantiene por vía oral. Sin embargo, también se conserva por vía escrita. Y a veces son aprendidos de memoria por los cantores, directamente de viejos libros guardados con primor.

También conviene advertir que la nomenclatura romance -igual sucede con la glosa- es desconocida en el ámbito popular. El pueblo canta corrío o ensaladilla de carácter humorístico; pero jamás dice que va a cantar un romance. De manera que esta terminología sólo es habitual en el ámbito de la cultura culta.

Por otra parte en Venezuela perduran las más variadas especies de romances: viejos, caballerescos, históricos y novelescos. Algunos de ellos tan transformados ya y tan adaptados a la nueva realidad histórica y geográfica que apenas si conservan rasgos originales. Blancaniña, Blancaflor y Filomena, El Condolirio, Las señas del marido, La infantita encantada, ¿Dónde vas Alfonso XII?, La calle de la amargura, San José pidió posada, apenas son algunos de ellos.

Se conservan además en Venezuela los romancillos o romances infantiles como El piojo y la pulga, Con real y medio o Los diez perritos. Existen formas modernas de poemas cultos -Alberto Arvelo Torrealba y Aquiles Nazoa- en cuyas producciones se observan ecos, aunque muy reelaborados y por supuesto recubiertos por el verbo personal del creador, de viejos romances que en su tiempo fueron.

Por todo lo expresado, mídase la importancia del trabajo de Joaquín Díaz, que constituye un aporte monumental para el conocimiento de la más genuina expresión poético-musical de Iberoamérica.

Ahora Joaquín Díaz incorpora en su haber discográfico la presencia de juglares de esta orilla, y entre ellos a Iván Pérez Rossi, quien es para la Venezuela intemporal, para la voz del siempre, un trovador. Con la pureza de su canto y de sus intenciones, se ha labrado un sitial no sólo en la admiración sino en el afecto colectivo. Y nadie más indicado que él para representar la nacionalidad venezolana en esta colección discográfica.

Pinchando en cada uno de los títulos es posible escuchar la canción correspondiente, así como acceder a la ficha con los principales datos de cada una (sólo en los temas de Joaquín Díaz). Este es el listado:

1.- El condolirio (Iván Pérez Rossi)

2.- La calle de la amargura (Iván Pérez Rossi)

3.- Retablillo de Navidad (Iván Pérez Rossi)

4.- Por aquí pasó (Iván Pérez Rossi)

5.- Con real y medio (Iván Pérez Rossi)

6.- La fiesta del tío Conejo (Iván Pérez Rossi)

7.- Fatal ocasión (Joaquín Díaz)

8.- Las tres caídas (Joaquín Díaz)

9.- Hacia Belén camina (Joaquín Díaz)

10.- El conde Olivo (Joaquín Díaz)

11.- La flor del agua (Joaquín Díaz)

12.- Las tres comadres (Joaquín Díaz)

En el siguiente documento podéis consultar las letras de los doce temas:

NOTA: Actualización de la entrada originalmente publicada en “Cancionero de Romances” el 26 de junio de 2012.

2 comentarios en “ROMANCES DE ALLÁ Y DE ACÁ, IV (1990)

  1. Por si acaso yo no vuelvo, me despido a la llanera. Venezuela,Venezuela, despedirme no quisiera, pero no encuentro manera…

    Gracias por unir continentes y cantares Joaquín y a David por traerlos a la memoria y al oído.

    Imanol Portilla

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