«LEER PARA SER» (JOAQUÍN DÍAZ)

Pienso que a la larga lista de tópicos con que, durante los últimos años, se nos ha invitado a leer, podríamos añadir en estos momentos uno más: «Lee. Todavía puedes».

No es un comentario alarmista ni una recomendación paternal, sino una patética llamada de atención. Antes que la imagen sustituya por completo a las mil palabras que se le asignan en el proverbio; antes que las palabras que componen nuestro vocabulario sean tan escasas que necesitemos entendernos con ayuda de gestos; antes que perdamos totalmente el placer por el estudio —y no olvidemos que estudio significa afición—, leamos.

Y leamos lenta y pausadamente; saboreando cada palabra, que corresponde a un concepto, y cada concepto nos permite identificar y reconocer lo que otras personas desean comunicarnos. Recobremos la emoción del encuentro personal —individual— con las páginas de un libro y sintamos el orgullo de utilizar un poder que, lejos de parecerse a aquellos otros cargados de ambición que azotan nuestra sociedad y nuestra convivencia, sólo nos deparará satisfacciones: el poder de la mente; la imaginación.

Apartémonos por un momento de la prisa y de la presión que sobre nosotros parecen ejercer mil fuerzas en derredor. Tomemos un libro, abrámoslo y descubramos ese mundo, sólo nuestro, de sensaciones.

Leamos: todavía podemos.

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