Son veintidós los temas incluidos en este trabajo de Joaquín Díaz editado en 2017 por el sello Ramalama Music. Producido por Mireia Arambarri y con Raúl Ros a cargo del proceso de sonido, la dirección del proyecto, que recoge las canciones grabadas por Joaquín en diferentes estudios de radio entre 1973 y 1974, remasterizadas digitalmente para la ocasión, corrió a cargo de José Ramón Pardo, alma mater de la mencionada discográfica, y Laura Pardo. Por su parte, Tony Luz fue el responsable del diseño y maquetación.
Se trata del tercer disco de nuestro protagonista editado en el mencionado sello discográfico, tras «Las primeras grabaciones inéditas (1965-1974)» y «Esperando al Estéreo: Sus primeras grabaciones (1965)» (pincha en los títulos para acceder a su correspondiente ficha) y destaca, entre otras cuestiones, por incorporar las voces de muchos de los ingenieros de sonido con los que trabajó a lo largo de los años, a quienes oímos marcando la entrada de varias de las canciones.
El repertorio se compone, como en casi todos los recitales que Joaquín ofrecía en aquellos años, por temas sefardíes, romances y canciones españolas, así como por una selección de música del mundo. Pinchando en cada uno de los títulos es posible escuchar la canción correspondiente, así como acceder a la ficha con los principales datos de cada una (señalamos en negrita el nombre de los técnicos de sonido que participaron en este montaje discográfico y el momento en que intervienen):
1.- Joaquín Cobos – Tres hermanicas
2.- Durmi durmi
5.- José Delfín Val – Romance del soldadito
6.- Romance de Blancaflor y Filomena
7.- Jota castellana
9.- El rabel
10.- Joaquín Torres – La palomita
11.- Juan Miguel Cobos – Amalia Rosa (Tino Carrasco)
12.- Macario Santamaría – La misa del gallo (Chango Rodríguez)
13.- Luis Delgado – The shoemaker
14.- Mary Hamilton
15.- The butcherboy
16.- Down by the sally garden (W. B. Yeats)
17.-Michel Lacomba – A zemer
18.- Tum balalaika
19.- Anselmo Sánchez – Dans les prisons de Nantes
20.- Freight train
21.- Improvisación a la guitarra
22.- Paco Ortega – Johnny comes down to Hilo
Ofrecemos a continuación el comentario del propio Joaquín sobre «¡Grabando!», incluido en su libreto, en el que entre otras cuestiones analiza cada uno de los temas que lo componen.
A lo largo de mi vida -principalmente durante los años en que desarrollé una actividad musical de cara al público- di innumerables recitales. Unos, en aquellos locales en los que se me invitaba a cantar (salas, teatros, colegios, polideportivos) y otros en la intimidad de los estudios, bien fuesen estudios de grabación o aquellos otros que solían tener y usar las emisoras de radio para hacer sus programas.
Este disco procede precisamente de este último tipo de grabaciones y por eso le he pedido expresamente a José Ramón Pardo que me dejara entreverar las canciones con las voces de los técnicos o ingenieros de sonido que alguna vez me dijeron «¡Grabando!» justamente antes de comenzar a registrar las canciones. Probablemente ni se imaginan quienes se encargaron de hacerlo, que su voz y la expresión de su cara me servían de guía al principio y al final de la grabación. Su paciencia y su profesionalidad me ayudaron a salvar muchos momentos difíciles, así que no es extraño que quiera rendir este pequeño homenaje a su gran labor. Desde luego no están todos -algunos fallecieron y de otros no he sido capaz de adivinar el paradero- pero en los que están aquí se centra mi agradecimiento.
El recital se parece mucho al modelo que seguí durante años, desde mediados de los sesenta a mediados de los setenta del siglo pasado. Hay una primera parte que dedicaba al repertorio sefardí, una segunda a las canciones y romances españoles y una tercera a canciones de diferentes países que por una u otra razón me gustaban. Las explicaciones que en ocasiones preceden a la grabación no me convencen demasiado, pero José Ramón Pardo, que sabe mucho de esto, ha preferido que fuesen tal y como se registraron. Hay que decir en mi descargo que la radio siempre me pareció como un vagón de metro, al que uno se sube para realizar un trayecto pero que te deja cierta sensación de interinidad y te produce una aceleración que te aleja del sosiego y de la parsimonia.
Entre las canciones hay en primer lugar un breve repertorio sefardí compuesto por cuatro temas, de los cuales tres pertenecen al romancero hispánico y el otro, el titulado «Durmi durmi», a los títulos que se crearon en el siglo XX dentro del estilo clásico judeo-español con el ingrediente añadido del dolor de un pueblo amenazado. Vienen a continuación dos romances españoles de temática diversa: el primero combina el argumento de la inutilidad de las guerras con el regreso de un soldado a su hogar donde le espera su novia; curiosamente, ese mismo soldado utiliza una fotografía para convencer a su capitán de que no puede estar lejos de la belleza de su prometida, que es tanta que hasta el mismo capitán se enamora de la imagen.
El segundo romance incluye un tema de la mitología clásica, el de Progne y Filomela, para componer una escena terrible, muy del gusto del auditorio popular. A estos dos romances siguen tres canciones españolas recogidas en trabajo de campo: la primera, escuchada al gran Agapito Marazuela, la segunda recogida en Puebla de Sanabria y la tercera tomada del rabelista Francisco Sobaler y adaptada para que la guitarra sonara como un rabel afinándola de forma muy particular.
Del repertorio internacional hay una variada selección que comienza por «La palomita», uno de los temas que interpretaba a dúo con Eva Sobredo en los recitales que dimos juntos a comienzos de los 70. Sigue «Amalia Rosa», canción venezolana que adapté para autoharpa del gran compositor venezolano Tino Carrasco. «La misa del gallo» requiere una explicación suplementaria: conocí a Jorge Cafrune en 1972. Una de las veces que estuvo en casa me cantó la preciosa canción Luna cautiva. Al pedirle que me diese más información sobre el tema porque me gustaba mucho, me dijo que el compositor era el Chango Rodríguez, un cantor de Córdoba al que la mala suerte había enviado a la cárcel durante cinco años. La canción era un poco críptica pero estaba dedicada a su novia, con la que se casó estando en prisión, y al querer saber más sobre su vida y obra me topé con este tema, que era un desafío para la guitarra y que grabé inmediatamente.
Respecto a «The Shoemaker», aprendí la canción del conjunto británico The Ian Campbell Folk Group, de quienes publiqué, en la época en que dirigía la sección de internacional de Movieplay, su primer disco en España. Ian Campbell fue un comunicador, cantante y recopilador que tuvo un notable éxito en Inglaterra en los años 60 y difundió un repertorio interesante a través de radio y televisión. Su hermana Lorna, de preciosa voz, era uno de los puntales del conjunto aunque podría decirse lo mismo del violinista Dave Swarbrick.
La balada de «Mary Hamilton» es un tema escocés recogido por Francis Child en su recopilación, aunque elegí la versión de Joan Báez para esta grabación. Respecto a la balada «The Butcher Boy», pliego de cordel americano de fines del siglo XIX basado en argumentos similares ingleses, siempre preferí la versión del gran Tommy Makem con quien tanto disfruté escuchando sus grabaciones en solitario o con el grupo irlandés de los hermanos Clancy. De irlanda es también la melodía de la siguiente canción «Down by the Sally gardens», sobre un texto del poeta Yeats al que se adaptó la hermosa tonada titulada The Moorlough Mary». Del admirado Theodore Bikel son los dos clásicos que siguen, titulados «A Zemer» y Tum Balalaika», este último perteneciente al abundante repertorio de origen ruso que dio origen al primer teatro musical de Broadway. La canción francesa «Dans le prison de Nantes» la adapté del repertorio de Serge Kerval.
En lo que respecta a «Freight train», no recuerdo bien de quién la escuché por primera vez (tal vez de Los Cinco Latinos en una versión española que se llamaba «Tren de carga»). Solo puedo decir que tuve la oportunidad de cantársela a Pete Seeger en un camerino de una emisora de televisión neoyorkina mientras esperábamos que llegase la hora de su intervención en el Show de Dick Cavett. Pete me dijo que siempre la había oído más lenta y que Elisabeth Cotton, una muchacha que había estado al servicio de los Seeger desde siempre, lo tocaba de una manera tan peculiar que al final resultaba tan inolvidable como irrepetible.
El repertorio de este disco termina con dos temas bien distintos. Uno, tocado a la guitarra con el estilo que me inventé intentando imitar a los grandes como Merle Travis o Doc Watson, y el otro, recogido de una versión de Pete Seeger, y que pertenecía al repertorio de cantos de marineros.
Vemos en la fotografía ubicada sobre estas líneas a Joaquín Díaz y José Ramón Pardo durante la presentación del disco, que tuvo lugar el jueves 23 de marzo de 2017 en las instalaciones de los históricos estudios de grabación Musigrama (Madrid). «Cancionero de Romances» estuvo presente en aquella cita y, apenas unos pocos días después, se hizo eco de la noticia publicando una breve crónica a la que podéis acceder pinchando aquí.
Programas de radio como «Aquí no hay playa» (OndaMadrid), «Como lo oyes» (Radio 3 RNE) y «Ondas de ayer» (Radio 5 RNE), y periódicos como «La Razón», también dedicaron tiempo y espacio al lanzamiento de «¡Grabando!», con interesantes entrevistas a Joaquín en el caso de los mencionados programas. Os dejamos a continuación dichos documentos, así como los enlaces a las publicaciones correspondientes:
1.- Joaquín Díaz en «Aquí no hay playa» (OndaMadrid)
2.- Joaquín Díaz en «Como lo oyes» (Radio 3)
3.- Joaquín Díaz en «Ondas de ayer» (Radio 5)
4.- Joaquín Díaz recupera lo mejor de sus recitales de los años 70 (La Razón)








