VÍDEO DEL MES “LOS DOS MÁS DULCES ESPOSOS” (2003)

Nos concedemos la licencia de adelantar el vídeo correspondiente al mes de abril al día en que finaliza marzo, y lo hacemos para lograr un mayor y mejor encaje del tema en las fechas en que nos encontramos. Hablamos de “Los dos más dulces esposos“, preciosa canción incluida en el trabajo de Joaquín Díaz “Cuaresma, Semana Santa y Pascua en Castilla y León” (Barlovento Músicas).

Michel Lacomba es el responsable de su grabación, mezcla y masterización, proceso que se desarrolla en el estudio Barlovento (Urueña) durante los meses de enero y febrero de 2003. Joaquín aporta guitarra y voz, además de arreglar y adaptar los quince temas que integran el disco, participando también Eugenio Rodríguez (oboe), Laila Kannina (cello) y el propio Michel Lacomba (bajo).

“La Pequeña Pasión” (Grabado de Alberto Durero; 1509-1511)

“La tradición oral todavía mantiene en muchas localidades de Castilla y León una parte del repertorio popular que, en pasados siglos, alimentó el fervor de los cristianos en el tiempo de Cuaresma, en la Semana Santa y en la Pascua. Para este disco se han seleccionado algunos de esos temas, cuyo texto se transcribe completo aunque a veces sólo se interprete un fragmento. Los poemas, normalmente en forma de romance o en quintillas, son de una enorme belleza y salieron de plumas tan ilustres como las de Félix Lope de Vega o José de Valdivielso. Durante siglos el pueblo los cantó y los hizo propios, incorporándolos sin dificultad al acervo lírico tradicional”.

Joaquín Díaz

Los llamados “Catorce Romances” fueron textos que sirvieron para cantar en la iglesia y preparar a los fieles para los días de la Semana Santa. Se hacían por coros separados aprovechando el hecho de que en la iglesia hombres y mujeres estaban en lugares distintos. De esos romances, doce pertenecen al Romancero espiritual de Lope de Vega, otro a una obra del mismo título de José de Valdivielso y otro a un autor no identificado.

Joaquín Díaz

El tema que hoy nos ocupa se construye a partir del primero de los escritos por Lope de Vega (“Al desprendimiento de Cristo y la Virgen“). Ésta es su letra:

Los dos más dulces esposos, los dos más tiernos amantes,
los mejores, Madre e hijo porque son Cristo y su Madre,
tiernamente se despiden tanto, que en sólo mirarse
parece que entre los dos se están repartiendo el cáliz.

Hijo, le dice la Virgen, ¡ay, si pudiera excusarte
esta llorosa partida que las entrañas me parte!
A morir vas, Hijo mío, por el hombre que criasteis,
que ofensas hechas a Dios sólo Dios las satisface.

No se dirá por el hombre “quien tal hizo que tal pague”,
pues que Vos pagáis por él el precio de vuestra sangre.
Dejadme, dulce Jesús, que mil veces os abrace
porque me deis fortaleza que a tantos dolores baste.

Para llevaros a Egipto hubo quien me acompañase,
mas para quedar sin Vos, ¿quién dejáis que me acompañe?
Aunque un ángel me dejáseis no es posible consolarme,
que ausencia de un Hijo Dios no puede suplir un ángel.

Siento yo vuestros azotes porque vuestra tierna carne
como es hecha de la mía hace también que me alcance.
Vuestra cruz llevo en los hombros y hay que pasar adelante
pues si a los vuestros aliento aunque soy vuestra, soy madre.

Mirando Cristo a María las lágrimas venerables,
a la emperatriz del cielo responde palabras tales:
Dulcísima Madre mía, Vos y yo, dolor tan grande
dos veces lo padecemos pues lo padecemos antes.

Con Vos quedo aunque me voy que no es posible apartarse
por muerte ni por ausencia tan verdaderos amantes.

La canción finaliza aquí, pero en el libreto del disco podemos leer el texto en su totalidad:

Yo siento, más que mi muerte, el ver que el dolor os mate,
que el sentirlo o padecerlo en mí son penas iguales.

Madre, yo voy a morir porque ya mi Eterno Padre
tiene dada la sentencia contra mí que soy su imagen.
Por el más errado esclavo que ha visto el mundo ni cabe,
quiere que muera su Hijo: Obedecerle es amarle.

Para morir he nacido; El ordenó que bajase
de sus entrañas paternas a las vuestras virginales.
Con humildad y paciencia hasta la muerte he de hallarme;
la cruz me espera, señora consuéleos Dios. Abrazadme.

Contempla a Cristo y María, alma, en tantas soledades,
que ella se queda sin Hijo y él sin su Madre se parte.
Llega y dile: Virgen pura, ¿queréis que os acompañe?,
que si te quedas con ella el cielo puede envidiarte.

Panorámica general de Valero (Salamanca)

Recuerdo, finalmente, que esta sección está abierta a vuestras sugerencias y aportaciones, sobre todo a la hora de elegir los próximos temas. Espero vuestras peticiones, que serán atendidas por riguroso orden de recepción. Podéis hacerlas como comentario a esta o cualquier otra entrada del blog o mediante nuestra dirección de correo electrónico (cancioneroderomances@gmail.com)

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