Comentario de Joaquín sobre “Romanzas y Cantigas Sefardíes” (1971)

Retomamos, después del paréntesis veraniego, la sección “La opinión de Joaquín”, y lo hacemos con su comentario sobre “Romanzas y Cantigas Sefardíes” (1971). Os recuerdo que también podéis acceder a él mediante la entrada correspondiente de la categoría “Joaquín comenta su obra”. Aquí lo tenéis:

Del mismo modo que había reunido en un LP las canciones de otras culturas aprendidas en viajes y recopilaciones varias, intenté dar un sentido monográfico a todo lo que había aprendido acerca de los judíos españoles.

Me animaba también el hecho constatado de que no había mucho material sobre el tema: sólo las canciones de Victoria de los Angeles arregladas por Manuel Valls y un disco de Philips de Sofía Noel recordaban en España que los sefardíes habían estado aquí. Bien es cierto que en el repertorio recogido y publicado por algunos músicos como Alberto Hemsi, Isaac Levy o Leon Algazi predominaban los temas nacidos en la diáspora y en tiempos relativamente recientes, pero el estilo y el misterio de lo “sefaradí” me fueron cautivando de tal manera que fui incluyendo temas de ese repertorio para abrir mis recitales y, finalmente, caí en la tentación de grabar un LP sobre todo ello.

Las canticas y romances seleccionados provenían de diferentes fuentes, algunas de primera mano, otras encerradas en cancioneros y algunas más procedentes de grabaciones, antiguas y nuevas, que fui encontrando. En cualquier caso y desde el principio, quise darle a todo aquello –como a lo demás que he cantado- un tono personal, alejándome de cualquier tentación imitativa o de un sentido academicista. El resultado gustó mucho a los sefardíes que me fueron escuchando, tanto en Madrid como en Nueva York o Los Angeles, de modo que el resultado del trabajo me pareció digno y su edición un paso positivo.

Hice la grabación en el estudio Scorpio de Madrid que había abierto el músico Luis Cobos, a quien conocía por haber formado parte de una banda de rock llamada Conexion, que grababa en Movieplay. El lugar donde había instalado Luis su estudio había sido una antigua carbonería y recuerdo que, no sé si por obsesión o porque en efecto aún podía aspirarse el polvillo del carbón, me pasé la grabación pensando en que iba a perder la voz porque estaba tragando partículas negras permanentemente.

Al final todo resultó más o menos bien y en un día estaba terminado el LP en el que, por razones de presupuesto, había prescindido de músicos. Era el primer disco que grababa solo –situación habitual en los recitales pero novedosa en las grabaciones- y procuré además que se notara esa soledad haciendo un disco intimista y minimalista en todos los aspectos.

Entretanto Carlos Guitart había pasado a ejercer funciones de lo que entonces se llamaba A&R manager (agente de artistas y repertorio) y “de facto” dirigía Movieplay pues su verdadero director, Manuel Sancho, solía estar ocupado en más altas esferas de política de empresa. Al dejar de ser productor, entró en escena Gonzalo de la Puerta, un pianista extraordinario y magnífica persona, sobre el que volveré a hablar en alguno de estos comentarios.

Joaquín Díaz (Julio 2012)

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