COMENTARIO DE JOAQUÍN SOBRE “ROMANCES, CANCIONES Y LEYENDAS DE ESPAÑA” (1971)

Nueva entrega de la colección de comentarios que el propio Joaquín Díaz está realizando, en exclusiva para nuestro blog, sobre todos sus trabajos discográficos. Publicamos hoy el correspondiente a “Del Cancionero Tradicional Vol. 1 – Romances, canciones y leyendas de España” (1971), incluido también en la ficha de este disco (pincha aquí para acceder).

Os recuerdo que también podéis acceder a él mediante la entrada correspondiente de la categoría “Joaquín comenta su obra” (pincha aquí).

Creo que fue José María Pérez Lozano quien me animó a hacer una recopilación ordenada y sistemática de los repertorios que la tradición había acumulado durante siglos –sobre todo el XVIII y XIX- en España. Con José María había charlado mucho, tanto en los descansos del programa de televisión en el que trabajaba de guionista –Música 3- como en su propia casa, siempre llena de niños (creo que tenía 9 o 10) y mansamente controlada por María Luisa Minocci, la esposa de Pérez Lozano que se encargaba de poner orden, concierto y simpatía en aquel cuartel.

Los descansos de los programas, en aquella TVE de tiempos de Franco, los pasábamos conspirando con Eduardo Stern, el realizador, a cuya casa de la calle Cartagena nos íbamos algún día para terminar la sesión o para preparar la siguiente. Por aquel programa pasaron Lluis Llach, Aute, Pablo Guerrero, Nuevo Mester de Juglaría, Nuestro Pequeño Mundo y tantos otros intérpretes del momento que pretendían dar su versión particular de la cultura desde un trabajo tan voluntarioso como poco reconocido.

José María Pérez Lozano, que era periodista y escribía en el diario Ya, fue el encargado de escribir unas líneas para la contraportada del disco. Hay que tener en cuenta que, en aquellos momentos, no había muchos críticos musicales y lo que dijeran Mariano Méndez Vigo, Alfonso Eduardo, Rafael Revert, José María Iñigo o Angel Alvarez influía enormemente sobre sus respectivos seguidores y en el fondo sobre toda la sociedad “inquieta” del momento que, según su edad y sus gustos, se alineaba con el comentarista preferido.

En el disco participaron algunos músicos –de los que hablaré en el siguiente comentario- que supusieron una cierta novedad con respecto a los tres anteriores y que me permitieron cambiar un poco el estilo aunque no la intención ni el modelo con respecto al tipo de música. Poco a poco iba comenzando a hablarse de música tradicional, en vez de folk, e iba imponiéndose el conocimiento sobre el repertorio propio, totalmente compatible con otros repertorios mejor situados en el mercado, pero más necesitado de apoyos.

Buena parte de ese apoyo se traducía en los recitales y conciertos que se daban casi a diario en los colegios mayores universitarios. En ellos había un ambiente muy especial y en ellos se cocían los alimentos que, años más tarde, nutrirían a una sociedad española ávida de cambios.

Joaquín Díaz (Julio 2012)

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