La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, creada en 1752 durante el reinado de Fernando VI y con sede en Madrid, acordó por unanimidad el pasado mes de abril el nombramiento como Académico Honorario de Joaquín Díaz, asignándole la Medalla C de la corporación, por una trayectoria de cerca de sesenta años dedicada al estudio y difusión de la cultura tradicional.
La edición de cerca de un centenar de discos, desde la publicación de ‘Recital‘ (1968), dan cuenta de una vida dedicada a la investigación de la cultura tradicional, no sólo a través de la música sino también desde otras perspectivas, lo que ha resultado en la publicación de decenas de libros y artículos en periódicos y revistas especializadas.
La candidatura fue propuesta por Tomás Marco, compositor y director de la Real Academia, Begoña Lolo, musicóloga y censora de la institución, y José Ramón Encinar, director de orquesta, compositor y secretario general de la corporación. Este último fue el encargado de pronunciar la laudatio, en la que destacó la trayectoria del homenajeado como una figura imprescindible para la cultura y la salvaguarda del patrimonio inmaterial español.
“Hablar sobre Joaquín Díaz, hacer una semblanza de la persona y de su obra ante un colectivo de nuestro rango de edades no cabe la menor duda de que resulta ocioso, puesto que su trabajo lo hemos conocido a través de su trayectoria interpretativa a lo largo de la ‘década prodigiosa’ (1964/1974) todos cuantos nos hemos interesado por la cultura en su sentido más amplio…”
Con estas palabras iniciaba José Ramón Encinar una semblanza que, más allá de la lectura de un currículo, pretendió recordar la trayectoria de una figura volcada en rescatar y dar vuelo a la memoria cultural. Encinar recuperó una expresión de raíz lírica para definir el impacto inicial del homenajeado:
“Hace pocos días, con motivo del fallecimiento de D. Gregorio Paniagua, nuestro compañero Ismael Fernández de la Cuesta se refería al mayor logro conseguido por el difunto con una expresión muy ‘a la Fray Luis’: poner la música en el aire. Esa fue la trayectoria pública inicial del Joaquín Díaz veinteañero, nada más y nada menos: poner la música popular en el aire. Semilla de tantos y tan brillantes logros.”
De la extraordinaria y prolífica obra de Joaquín Díaz, el secretario de la corporación quiso destacar de manera singular un trabajo: «El Duque de Marlborough en la tradición española», correspondiente a su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid en 1982. En palabras del académico, en dicha obra…
“No puede haber mayor equilibrio entre la visión de lo popular y de lo culto, entre tradición e historia, ni mayor sintonía entre muy diversas áreas del conocimiento, el enciclopédico, acervo incontestable de Joaquín Díaz”.
Por su parte, Tomás Marco señaló que «es un verdadero honor contar con una persona de su relevancia y valía profesional como parte activa de la Academia. Sin duda, su incorporación a la comunidad de Académicos contribuirá a enriquecer este proyecto tan ilusionante y necesario».
La Academia es la institución artística de mayor recorrido y vigencia cultural en España, y actualmente consta de 56 académicos de número, de reconocido prestigio en el ámbito de la arquitectura, pintura, escultura, música, cine, arte gráfico, fotografía, diseño e historia y teoría del arte.
Desde «Cancionero de Romances» también queremos expresar nuestra alegría y orgullo por este reconocimiento.






